
STATEMENT
Las obras emplean papeles, telas y estructuras flexibles que conservan pliegues, huellas y deformaciones. Estos materiales se organizan en montajes inestables que muestran un estado intermedio entre el soporte y el colapso. Las piezas no buscan cierre formal y exponen la persistencia del resto como núcleo del trabajo.
En esta práctica, el color no funciona como atributo ni como revestimiento, sino como un evento que antecede y condiciona la forma. La saturación cromática actúa como una fuerza que coagula la materia, detiene momentáneamente su dispersión y produce cuerpos precarios, a medio camino entre la expansión y el derrame.
La práctica se sitúa entre la instalación, la escultura blanda y la pintura expandida. La forma aparece como un borde frágil, inestable, que se desplaza con el peso, la gravedad, el tiempo del montaje y la intensidad del color que la sostiene. No se trata de formas construidas, sino de formas detenidas en un estadio transitorio, donde la materia parece haberse espesado apenas antes de volver a ceder.
Las producciones plantean preguntas sobre la permanencia, el límite y la posibilidad de forma cuando la obra se sostiene en una pérdida y produce otra. ¿Qué sucede cuando la forma no se afirma, sino que se coagula? ¿Qué significa construir cuando el color desborda y la materia apenas logra mantenerse en estado de aparición? ¿Cómo se sostiene una forma que nunca termina de afirmarse?
