
STATEMENT
El borde de la traición
No confío en mi yo, desconfío del deseo propio y de la búsqueda de la esencia. Mi política es la de los restos. Trabajo con lo que queda después del derrumbe: papeles arrugados, telas colgando, pliegues que buscan flotar o acumularse. Mis obras no cierran; son deformadas, inacabadas, erráticas. En ellas, el error deja de ser un desvío para volverse materia: una forma de hospitalidad hacia lo que no encaja.
A veces sueño que pierdo algo y empiezo a correr. Corro sin encontrarlo, atrapado en un movimiento que nunca se resuelve, un impulso sin destino. Ese sueño se repite: la pérdida se vuelve un escenario, un lugar en el que quedo suspendido.
Orfeo desciende al inframundo para sostener la experiencia de lo perdido. Mi obra parte de ese mismo impulso: andamiar la pérdida, construir sobre los restos, dar borde a la traición.
En ese espacio intermedio, de ojos entrecerrados, azul eléctrico y fucsia, levito entre ruinas. En lo que rechazo encuentro la forma más amable de habitar con los demás. En lo que se quiebra, la oportunidad de rodear el agujero negro, o finalmente, hundirme en él.
